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Un viaje por el Berlín que apasionó a David Bowie

Gavin Blackburn / DZ10 de marzo de 2013

Su nuevo álbum, “The next day”, ha puesto al artista de vuelta en el centro de las miradas. Un nuevo tour para fanáticos lleva a los lugares donde él vivió, trabajó y se divirtió en la capital alemana.

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Imagen: picture-alliance/dpa

Se requiere de una cierta valentía para enfrentar las duras temperaturas bajo cero del crudo invierno alemán y caminar por sectores húmedos y miserables de Berlín donde difícilmente llegarían turistas. Pero el fan promedio de David Bowie hace abstracción de todas esas dificultades cuando se trata de conversar un par de horas sobre su héroe musical y revivir los pasos que éste dio por la capital de Alemania, donde vivió a fines de los setenta.

El “Berlin Bowie Walk”, organizado por el DJ Mike West, comienza en la estación de metro de Neukölln. El punto de encuentro es céntrico y cómodo, pero también una suerte de tributo a la canción instrumental "Neuköln" [sic], que aparece en el álbum de 1977 "Heroes". Desde ahí Mike guía a su grupo (esta vez, una veintena de fanáticos) hasta la Hauptstraße 155, la dirección donde vivió Bowie. Ahí empiezan ya a aparecer los primeros flashes para inmortalizar el momento.

“¿Por qué se vino a Berlín?”, pregunta Mike. Sin esperar respuestas, se responde. “Bueno, por una serie de razones. Estaba interesado en la historia de la República de Weimar y también por la escena musical berlinesa de esa época con bandas como Tangerine Dream y Kraftwerk. Y también porque a esa altura de su carrera estaba absolutamente harto de las drogas. Se vino a Berlín básicamente para ser anónimo y desintoxicarse”.

El anonimato que le ofrecía la curiosa atmósfera del Berlín de la Guerra Fría era algo que Bowie, una de las mayores estrellas musicales de entonces, valoraba enormemente. La actitud de los berlineses ante las celebridades sigue siendo básicamente la misma: pretender que no se sorprende cuando aparece por ahí algún famoso. Mike recuerda, por ejemplo, una historia de esos años. Más que incomodar a Bowie en la calle, sus seguidores merodeaban las mismas tiendas de discos que él visitaba, esperaban que se fuera y luego compraban lo mismo que su ídolo.

La pareja besándose

Ahora el tour continúa por el café Neues Ufer. En los tiempos de Bowie, este acogedor bar se llamaba “Anderes Ufer”, literalmente “La otra orilla”. Pero el nombre también podía interpretarse como “otro lado”, una referencia al hecho de que fue uno de los primeros bares en Europa abiertamente gay, donde Bowie y su compañero de andanzas Iggy Pop solían dejarse caer. Contrariamente a lo que piensa la gente, Pop vivía en el mismo edificio que Bowie, pero no en el mismo departamento.

Luego el camino sigue en autobús rumbo a la repleta Potsdamer Platz. Si bien hoy es una de las atracciones turísticas de la capital, en los setenta era un desierto estéril y horrible. El grupo se reúne en el punto por donde el Muro de Berlín atravesaba la plaza y Mike les explica por qué es importante estar allí.

Tiene que ver con uno de los mayores éxitos de Bowie, “Heroes” (que, dicho sea de paso, también fue grabada en alemán), y la letra de la canción, que dice algo así como “yo, yo puedo recordar, de pie junto al Muro, y las balas sobre las cabezas, y nos besamos como si nada pudiera caer”.

“Hay un mito interesante sobre la pareja que se besa en la canción”, dice Mike. “Hansa Studios está justo aquí y según la historia, Bowie estaba en el balcón mirando a una pareja que se besaba al lado del Muro. Cuando la prensa le preguntó quiénes eran, él dijo que era solo una rima casual. La verdadera historia es que Tony Visconti, el guitarrista que también produjo alguno de los álbumes de Bowie, estaba teniendo una aventura con una de las coristas, por lo que Bowie no quiso arruinar su matrimonio contando la historia a la prensa”.

Intercambio de datos

Precisamente Hansa Studios es la siguiente parada. Ahí, Mike describe los experimentos de sonido que Bowie realizó con Visconti. Después de completar el último tramo a pie, el recorrido termina frente a la Puerta de Brandeburgo, con una vista sobre la Plaza de la República. Esa plaza está al frente del Parlamento alemán, donde Bowie retornaría en 1987 para el Concierto para el Festival de Berlín.

Pese a que el frío deja dedos y narices congeladas, y la queja ocasional de que la información proporcionada por el tour rozaba la escasez, el grupo termina su recorrido con una sensación positiva. “Ha sido genial”, dice una chica que llegó desde Dinamarca. “Creo que Berlín ha cambiado mucho desde que Bowie estuvo acá, por lo que es intersante ver cómo era entonces”. “Nos lleva a lugares de la ciudad donde no había estado antes”, agrega un estadounidense que está de paseo con su novia. “Estuvimos acá hace nueve meses. Fue interesante saber que Bowie solía visitar ese bar gay”.

El guía Mike West dice que una de las mayores ventajas del tour es la posibilidad de que los fans intercambien información, además de pasar un rato juntos hablando de su héroe. “La primera vez que hicimos el viaje era hablar de Bowie. Yo no soy un guía capacitado en lo absoluto, pero he encontrado un montón de información nueva que he ido agregando al tour, que está en constante evolución”.

“Acá viene toda clase de gente. Turistas, personas que han vivido en Berlín por años, berlineses que estaban acá cuando Bowie vivía en la ciudad. Es maravilloso porque todos lo pasan bien y he hecho muchos amigos. No se trata solo de hablar de Bowie, sino también de intercambiar ideas con personas afines”, dice Mike.

Autor: Gavin Blackburn / DZ
Editor: Diego Zúñiga

El tour de Bowie atrae a fanáticos y curiosos.
El tour de Bowie atrae a fanáticos y curiosos.Imagen: DW/ G. Blackburn
David Bowie y su amigo Iggy Pop.
David Bowie y su amigo Iggy Pop.Imagen: Getty Images